Antonio López, el tiempo hecho pintura

Después de una semana un tanto agobiante, regreso al blog con nuevas historietas. Este verano tuve ocasión de pasarme por Madrid y, entre otras cosas, nos fijamos en que el museo Thyssen tenía como exposición temporal la obra de un manchego que yo no conocía de nada: Don Antonio López. Este señor, de Tomelloso para más señas, ha desarrollado a lo largo de su vida (nació en 1936) un estilo de arte muy particular. 

Destaca ante todo sus cuadros, pero también se dedicó a la escultura en más de una ocasión. De hecho, si vuestros pasos os llevan a la estación de Atocha, a la salida veréis dos enormes cabeza de bebé, una con los ojos abiertos y otra que parece dormida. Ambas son de este señor. 

No soy un experto en arte ni mucho menos, de modo que sólo puedo hablar de mis sensaciones al recorrer los pasillos subterráneos del museo. Sólo le puedo achacar un defecto a la exposición y era que empezaba por lo más reciente de la obra del autor hasta finalizar con sus primeros trabajo y experimentos, lo que me provocó una sensación de desánimo conforme avancé. Pero eso ya da igual.

La escultura de este hombre me pareció soberbia. Dedica unos homenajes visuales al cuerpo del hombre y de la mujer en los que parece que en cualquier momento una mujer tendida sobre una pétrea cama vaya a despertar y saludarte como el gólem de las leyendas hebreas. Otra de sus fuentes de inspiración fueron sus hijas, las cuales más de una vez aparecen esculpidas y os puedo decir que dan ganas de abrazarlas.

La pintura es, sin embargo, lo más grande de este señor. ¿Cuánto tarda en pintar un cuadro? A lo mejor 15 años. ¿Por qué? Porque quizás, el título del mismo sea Gran Via, 1 de agosto, 13:45 horas y eso significa que con el único recurso de su memoria y acudir esa fecha al mismo lugar y a la misma hora, le servían para captar todas las sombras y detalles de la escena y plasmarlos en el lienzo de tal forma que llega a aparecer una fotografía

Su vida está en esos cuadros también. No hablamos de paisajes inmensos llenos de personas, cada una de ellas dedicada a sus cosas. No. Hablo de la captura de un baño de una casa del viejo Madrid de la postguerra donde destaca la suciedad, la pobreza y las sombras.

En fin. Este hombre sigue ejerciendo en la actualidad. De hecho, algunos de los cuadros de la exposición han vuelto a su taller pues es de esas personas que consideran que sus obras nunca están realmente finalizadas.

Hoy la exposición deja el Thyssen pero no descarto que vuelva a aparecer mucho más completa y con nuevas cosas. Si me entero, avisaré. Por ahora, os dejo con dos direcciónes web: la de la exposición y un vídeo sobre él mismo. Un saludo a todos.

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